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En su día 1 575 de gobierno, Ricardo Gallardo Cardona arribó puntual a la comunidad de El Pardo, perteneciente al municipio de Villa de Reyes.

A pesar de las tolvaneras levantadas por el viento y el frío cortante de la mañana, el mandatario llegó de excelente humor, saludó con afecto a la gente.

Ataviado con su clásica gorra negra y ropa en tonos oscuros que acentúan su aspecto juvenil, Ricardo Gallardo Cardona caminó entre la ciudadanía con naturalidad, estrechando manos, escuchando comentarios y soltando bromas breves que arrancaron sonrisas.

No hubo prisas ni poses: hubo cercanía.

El gesto franco, la mirada directa y la disposición abierta confirmaban lo que en esta comunidad rural y en casi todo San Luis Potosí se percibe sin esfuerzo: hay afecto genuino hacia su gobernador.

“El Pollo” , apodado así desde niño, es incansable, metódico, con una agenda que no concede tregua. Inteligente, talentoso y con un instinto político poco común, se mueve con soltura entre funcionarios y ciudadanía.

Un animal político, de esos que se ven muy pocas veces, y que —no por casualidad— ha sido ubicado por diversas mediciones nacionales entre los mandatarios estatales mejor evaluados del país y, para muchos potosinos, el mejor gobernador que ha tenido San Luis Potosí.

Acompañado del secretario general de Gobierno, José Guadalupe Torres, y de su particular, la hermosa y discreta Mariel, el mandatario ocupó su lugar en el tapanco, junto al secretario de Cultura, Mario García Valdez, quien entre trajes formales y abrigos oscuros, resaltaba con su sombrero blanco estilo tejano.

Cuando se mencionó al alcalde de Villa de Reyes, Ismael Nicolás Hernández Martínez, fue ovacionado por la concurrencia, reflejo del reconocimiento a su liderazgo local y al trabajo conjunto con el gobierno estatal para llevar resultados a la región.

También lo acompañaron la secretaria de Seduvop, Leticia Vargas Tinajero; la titular de Sedesore, María del Rosario Torres Galarza; y los diputados Óscar Bautista Villegas y César Lara Rocha, este último hijo del inolvidable líder obrero y amigo, Adalberto Lara Núñez, entre otros funcionarios.

Mientras el maestro de ceremonias da lectura al protocolo, más de 900 personas permanecen atentas, sin apartar la vista del gobernador. Lo miran con admiración, con expectativa, con confianza.

Y cuando al famoso pollo le tocó su turno de hablar, le aplaudían, reían, asentían.

Es evidente que lo quieren.

Y también que él ama a la ciudadanía: ama ayudar, ama cumplir, ama llevar obras a comunidades que durante décadas fueron ignoradas bajo el falso argumento de que “no había dinero”, cuando en realidad lo que había era saqueo, abandono y desinterés.

Quien esto escribe y Rubí Villaseñor, RP de la revista Expresión, decidimos acompañar al gobernador en su jornada de trabajo diaria, la cual dura cerca de 17 horas.

*Obras que marcan una era

Desde que inició su gestión en septiembre de 2021, la transformación de San Luis Potosí se hizo visible en arterias y espacios que los potosinos transitan cada día.

Su primer gran acto fue el rescate y remodelación del emblemático Parque Tangamanga I, que incluye el popular Jardín Japonés, un espacio que cada semana es visitado por millares de personas para recreación, esparcimiento y convivencia familiar —hoy uno de los pulmones urbanos más significativos del estado. Así como la remodelación del Tangamanga II y el Parque Las Camelias, en Matehuala.

No menos relevantes han sido las obras de infraestructura vial que han modernizado la entidad.

Bajo su liderazgo se han rehabilitado carreteras, dado inicio a la construcción de puentes de gran envergadura —como el nuevo puente superior en Circuito Potosí y Bulevar Valle de los Fantasmas, con inversión de cientos de millones de pesos para descongestionar el tránsito y facilitar la movilidad urbana— y se han proyectado decenas de obras estratégicas con inversión estatal sin precedentes.

Anteriores gobernadores se dedicaron a robar recursos, sin importarles la pobreza de miles de potosinos, pero hoy las cosas han cambiado.

De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más de 340 mil potosinas y potosinos han salido de la pobreza en los últimos cuatro años, gracias a la combinación de infraestructura y programas sociales implementados durante esta administración.

Este logro estadístico —resultado de mediciones oficiales de pobreza multidimensional— representa una reducción cercana al 30% de la población en situación de pobreza en todo el estado, un dato que el gobernador evocó con orgullo y que la comunidad escuchó con atención.

El territorio potosino ha vivido una tranquilidad política y social, atribuida por muchos observadores al enfoque de diálogo, desarrollo y atención a las causas profundas de la desigualdad, que han reducido tensiones y enfocado esfuerzos en crecimiento económico y en la dignificación del Estado.

*Una visión de largo aliento

A lo largo de esta jornada en El Pardo, entre saludos, agradecimientos y aplausos, quedó claro que la relación entre el gobernador y la ciudadanía no es efímera, ni ocasional: es el resultado de una presencia constante, de gestos repetidos y de obras que a diario mejoran la vida de miles de familias.

Al finalizar el acto, Ricardo Gallardo desciende del estrado para mezclarse entre la población.

No se esconde ni se apresura. Saluda, escucha, responde.
Mira a los ojos, contesta con honestidad.

No huye de la gente; al contrario, la busca. Las jóvenes más bellas lo observan discretamente; él mantiene la compostura, serio, concentrado, consciente del peso de la responsabilidad que carga.

Hoy, en la recta final de su administración, le restan poco más de 600 días para concluir su mandato. Tiempo suficiente —seguro lo creen quienes lo conocen de cerca— para seguir viendo realizado su sueño de transformar el rostro de los 59 municipios de San Luis Potosí, como lo hizo años atrás cuando fue alcalde de Soledad de Graciano Sánchez, logrando que esa ciudad conurbada con la capital potosina dejara de ser el patio trasero.

Sin duda alguna, la jornada en El Pardo dejó la imagen de un mandatario muy querido por la gente, un hombre que, con su estilo sencillo y cercano, ha logrado conectar con los potosinos y proyectar un rostro de transformación continua en cada calle, colonia, comunidad y municipio de San Luis Potosí.(Por Lucero Aguilar Fuentes)