Hay apellidos que forman parte de la historia de una ciudad porque han acompañado algunos de sus momentos más importantes. El de Payán es uno de ellos. Sin embargo, Jacobo Payán Espinoza ha sabido construir una trayectoria y una identidad propias, sustentadas en la visión empresarial, el trabajo constante, el impulso al deporte y, especialmente, en una profunda confianza en San Luis Potosí.
Empresario, inversionista, promotor del deporte y presidente del Atlético de San Luis, Jacobo representa a una generación de potosinos que ha decidido crecer sin alejarse de su tierra. Sus actividades empresariales se extienden a distintos sectores —entre ellos la hotelería, la industria y la gastronomía—, desde los cuales ha participado en proyectos que generan inversión, actividad económica y fuentes de empleo.
Pero detrás del empresario y del dirigente deportivo existe también un hombre de trato sencillo y cordial. Quienes conviven con él conocen a una persona accesible, serena, poco afecta a los protagonismos y a quien pocas veces se le ve enojado. Su estilo de liderazgo privilegia el diálogo, la construcción de acuerdos y el trabajo por encima del estruendo.

EMPRESARIO DESDE LA VOCACIÓN, POTOSINO POR CONVICCIÓN
Jacobo ha apostado por su estado no solamente desde el discurso, sino mediante inversiones, proyectos y empresas que forman parte de la actividad económica de la entidad. Esa vocación empresarial terminaría resultando fundamental cuando asumió uno de los mayores desafíos profesionales y personales de su vida: encabezar al Atlético de San Luis.
Porque administrar un equipo profesional exige pasión, pero también visión financiera, capacidad de negociación, planeación, liderazgo y conocimiento empresarial. Y Jacobo llevó todas esas herramientas al futbol.
EL FUTBOL, UNA PASIÓN DESDE NIÑO
Su relación con el balompié comenzó mucho antes de ocupar un palco, participar en una junta de propietarios o sentarse en una mesa de directivos. Conoce el futbol desde niño.
Creció entre conversaciones sobre equipos, jugadores, estadios, temporadas, victorias y derrotas. El futbol formó parte de su entorno familiar y de su educación sentimental, en buena medida por la enorme pasión que su padre, don Jacobo Payán Latuff, profesó siempre por este deporte.
De él recibió esa afición y una enseñanza que posteriormente transformaría en una manera propia de hacer las cosas: los grandes proyectos requieren visión, constancia y compromiso con la tierra donde se construyen.
Padre e hijo fueron, además, importantes participantes en el proceso que permitió que el Atlético de Madrid apostara por la plaza potosina en 2017, iniciándose así una nueva etapa para el futbol profesional en el estado.
Pero Jacobo Payán Espinoza no se ha limitado a administrar un legado. Ha construido su propio camino.

AL FRENTE DEL ATLÉTICO DE SAN LUIS
En mayo de 2023 asumió formalmente la presidencia del Atlético de San Luis, aceptando una responsabilidad que reunía dos mundos que conocía profundamente: la empresa y el futbol. No llegaba a territorio desconocido. Conocía desde niño la pasión de la afición potosina, pero también comprendía la complejidad que implica administrar una organización deportiva profesional.
Al tomar las riendas del club reconoció el trabajo realizado durante la etapa anterior y agradeció la confianza depositada en él por Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético de Madrid. El equipo había conseguido ya uno de sus grandes objetivos: ascender a la Primera División.
Comenzaba entonces otro desafío. Ya no se trataba solamente de llegar. Había que permanecer, crecer y consolidarse. Y ésa ha sido una de las ideas centrales de su gestión.
CONSTRUIR UNA INSTITUCIÓN, NO SOLAMENTE UN EQUIPO
Para Jacobo Payán, el futuro del Atlético de San Luis no puede depender exclusivamente del resultado del siguiente partido o de la posición alcanzada al terminar un torneo.
Su visión apunta mucho más lejos. Busca construir una institución deportiva sólida, con estabilidad económica, infraestructura propia, fuerzas básicas, formación de nuevos talentos y una relación cada vez más profunda con la sociedad potosina.
Uno de los proyectos que mejor representa esa concepción es la Ciudad Deportiva, pensada para brindar espacios adecuados y de primer nivel a las diferentes categorías del club.
Canchas, gimnasios, instalaciones de entrenamiento y espacios apropiados para la formación integral permitirían fortalecer un objetivo especialmente importante: desarrollar jóvenes futbolistas mexicanos y brindarles las condiciones necesarias para competir profesionalmente.
Es una apuesta por el futuro. Porque los grandes equipos pueden construirse dentro del estadio, pero las grandes instituciones se construyen todos los días.
LA EXPERIENCIA EMPRESARIAL LLEVADA A LA CANCHA
Una de las mayores fortalezas que Jacobo ha incorporado a la presidencia del Atlético de San Luis proviene precisamente de su experiencia empresarial.
Él mismo lo ha expresado con claridad: el futbol también es una empresa.
Detrás de los goles, la emoción de las tribunas y los noventa minutos de cada encuentro existe una organización que debe mantener finanzas sanas, generar ingresos, cuidar sus relaciones comerciales, establecer acuerdos de largo plazo y administrar responsablemente sus recursos.
La pasión no está reñida con la disciplina financiera. Por el contrario: una necesita de la otra para sobrevivir.
Su propósito es que los potosinos puedan sentirse orgullosos del Atlético de San Luis no solamente por sus resultados deportivos, sino también por la manera en que funciona como organización.
Una institución seria, responsable y capaz de permanecer.

UN PUENTE ENTRE SAN LUIS Y EL FUTBOL INTERNACIONAL
Desde la presidencia del Atlético de San Luis, Jacobo Payán ocupa además una posición estratégica: representa uno de los principales vínculos entre la identidad potosina del equipo y la experiencia internacional de sus socios españoles. La relación con el Atlético de Madrid permite acceder a conocimientos, estructuras y prácticas de una organización reconocida mundialmente, pero el desafío consiste en aprovechar esa experiencia sin perder la esencia local.
Porque el Atlético de San Luis puede crecer, profesionalizarse y mirar hacia el futbol internacional, pero su corazón permanece aquí. En San Luis Potosí. En su afición. En las familias que acuden al estadio. En los niños que visten orgullosos la camiseta. Y en las generaciones de potosinos que han hecho del futbol una parte de su propia historia.
PRESENCIA EN EL FUTBOL MEXICANO
La responsabilidad de encabezar un club de Primera División ha llevado también a Jacobo Payán Espinoza a participar en los espacios donde se toman algunas de las decisiones más importantes del futbol mexicano.
Como presidente del Atlético de San Luis, forma parte del círculo de propietarios y directivos que intervienen en la conducción del máximo circuito, representando a una institución que ha ganado presencia y estabilidad dentro de la Liga MX.
Esta posición adquiere especial relevancia en 2026, año en el que México vuelve a ocupar un sitio privilegiado en el escenario futbolístico internacional como una de las naciones anfitrionas de la Copa Mundial de la FIFA.
Para alguien que creció amando el futbol desde niño, formar parte hoy de las estructuras profesionales de este deporte representa también la culminación de una historia que comenzó mucho antes de asumir cualquier cargo.
“TRADICIÓN, ORGULLO Y PASIÓN”
Cuando Jacobo Payán Espinoza define lo que significa para él ser potosino utiliza tres palabras: “Tradición, orgullo y pasión”.
Difícilmente podría encontrarse una mejor síntesis de su historia. Tradición, porque proviene de una familia profundamente vinculada con San Luis Potosí y con el desarrollo de su futbol. Orgullo, porque ha elegido mantener una parte fundamental de su actividad empresarial y profesional ligada a su tierra. Y pasión, porque detrás del empresario y del dirigente permanece aquel niño que creció viendo el futbol como algo mucho más grande que un juego.
Hoy, al frente del Atlético de San Luis, aquella pasión se ha convertido en responsabilidad.
UN HOMBRE QUE APUESTA POR SU TIERRA
En tiempos en los que el éxito suele asociarse con conquistar otros mercados y mirar hacia lugares cada vez más lejanos, existe también otra manera de entender el crecimiento: prosperar sin olvidar el lugar al que se pertenece.
Jacobo Payán Espinoza ha elegido ese camino.
Desde sus actividades empresariales y desde el deporte ha mantenido una apuesta permanente por San Luis Potosí, convencido de sus posibilidades y de la capacidad de su gente. Y quizá una de las características más interesantes de su personalidad sea que las responsabilidades, los negocios y los reflectores no han modificado sustancialmente su manera de relacionarse con los demás.
Continúa siendo un hombre accesible, cordial y sencillo. Alguien que parece comprender que para ejercer liderazgo no siempre es necesario levantar la voz; que también se puede dirigir desde la serenidad, escuchar antes de decidir y construir antes que imponer.
Hoy, Jacobo Payán Espinoza escribe su propia historia. La del empresario que genera proyectos. La del hombre que conoció el futbol desde niño y terminó encabezando el principal club profesional de su estado. La del dirigente que aspira a convertir al Atlético de San Luis en una institución cada vez más sólida.
Y, sobre todo, la de un potosino que pudiendo mirar hacia muchos lugares ha decidido seguir mirando hacia su propia tierra, apostando por San Luis Potosí, por su gente, por su talento y por su futuro.



