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Cuando Teófilo Torres Corzo asumió la gubernatura de San Luis Potosí, el estado atravesaba una de las etapas más delicadas de su historia contemporánea. La confrontación política había dividido a la sociedad, las plazas públicas eran escenario de protestas y el desencencuentro amenazaba con prolongarse indefinidamente.

Su mayor desafío no consistía en inaugurar obras ni en presentar grandes proyectos de gobierno. El reto era mucho más complejo: reconstruir la confianza entre los potosinos.

Para lograrlo no recurrió a la estridencia ni a la confrontación. Apostó por el diálogo, la conciliación y los acuerdos. Años después, cuando se le preguntaba cuál había sido el principal logro de su administración, nunca hablaba de presupuestos, edificios o carreteras. Respondía con la serenidad de quien sabía exactamente lo que había conseguido:

-Haber tranquilizado a San Luis Potosí.

Porque Teófilo Torres Corzo no dedicó su vida a dividir. La dedicó a construir.

Los cimientos de una vida

Teófilo Torres Corzo nació en San Luis Potosí el 9 de agosto de 1946. Fue el mayor de quince hermanos, una circunstancia que fortaleció desde muy temprano su sentido de la responsabilidad. Creció en un hogar donde el trabajo, la disciplina y el esfuerzo cotidiano no eran simples valores familiares, sino una auténtica forma de entender la vida.

Estudió la licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y, años más tarde, cursó la Maestría en Alta Dirección de Empresas en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE), convencido de que la preparación nunca termina y de que quien aspira a servir mejor a los demás debe prepararse constantemente.

Comenzó a trabajar siendo apenas un joven y nunca dejó de hacerlo. Solía definirse como «un hombre producto de la lucha por la vida», porque estaba convencido de que ningún logro verdadero llega sin esfuerzo ni perseverancia.

El Derecho le enseñó a comprender el valor de las instituciones; la vida le enseñó el valor de las personas. Con el tiempo descubriría que ambas cosas eran indispensables para construir acuerdos duraderos.

«Construyó empresas, fortaleció instituciones y reconcilió voluntades; pero su mayor legado fue demostrar que el diálogo también puede transformar la historia de un pueblo.»

— Expresión San Luis

Esa respuesta retrata mejor que cualquier currículo la dimensión de un hombre que, además de abogado, empresario, gobernador, legislador y senador de la República, entendió que el poder sólo adquiere sentido cuando se pone al servicio de la reconciliación, del desarrollo y de las personas.

público.

Mientras muchos jóvenes buscaban simplemente abrirse camino, Teófilo imaginaba proyectos. Nunca entendió el trabajo como una obligación, sino como una oportunidad permanente para crear, generar empleo y contribuir al desarrollo de su estado.

Así fue construyendo una sólida trayectoria empresarial que lo llevó a participar en diversos sectores productivos y en importantes consejos de administración, organismos financieros, empresariales e instituciones educativas. Su nombre comenzó a asociarse con el crecimiento económico de San Luis Potosí mucho antes de ocupar un cargo

Sin embargo, el éxito empresarial nunca modificó su manera de ser. Por el contrario.

Fortaleció una convicción que lo acompañaría durante toda su existencia: la riqueza sólo adquiere sentido cuando se convierte en una herramienta para servir.

Esa misma filosofía lo llevó naturalmente hacia la vida pública.

Su vocación política comenzó en 1968 dentro del Partido Revundefinedolucionario Institucional. Uno de los personajes fundamentales en aquella etapa fue Florencio Salazar Martínez, a quien siempre reconocería como maestro y amigo. Bajo su guía inició un camino que lo llevaría, años después, a la Cámara de Diputados y al Congreso del Estado.

Curiosamente, Teófilo nunca presumía haber sido un gran orador parlamentario. El mismo reconocía que su mayor fortaleza estaba en escuchar, en fijar posiciones y construir acuerdos.

Comprendía que la política no consiste únicamente en pronunciar discursos, sino en encontrar puntos de coincidencia entre quienes piensan distinto.

Aquella capacidad para negociar, conciliar y generar confianza terminaría convirtiéndose en una de sus mayores fortalezas.

Con el paso de los años ocuparía diversos cargos de representación popular: diputado federal, diputado local, presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado, gobernador constitucional de San Luis Potosí y, posteriormente, senador de la República.

Pero, paradójicamente, nunca permitió que los cargos definieran su personalidad.

Seguía siendo el mismo hombre que se levantaba temprano para trabajar, atender sus empresas, escuchar a la gente y buscar soluciones.

Por eso repetía con frecuencia una frase que resumía toda su filosofía de vida:

«Me levanto por las mañanas a ver cómo sí, no cómo no.»

No era únicamente una expresión optimista. Era una forma de enfrentar cada desafío. Una manera de entender el servicio público. Y, sobre todo, una actitud ante la vida.

Muy pronto esa manera de pensar sería puesta a prueba.

Cuando San Luis necesitaba serenidad

A principios de la década de los noventa, San Luis Potosí vivía uno de los episodios políticos más complejos de su historia reciente.

Las disputas electorales habían dividido profundamente a la sociedad, las plazas públicas eran escenario permanente de manifestaciones y el conflicto había trascendido las fronteras del estado para convertirse en un asunto de interés nacional.

Fue en ese contexto cuando Teófilo Torres Corzo recibió uno de los mayores desafíos de su vida pública.

Después recordaría que fue llamado a la residencia oficial de Los Pinos por el entonces presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, quien le expuso la gravedad de la situación que atravesaba San Luis Potosí. La tarea no era sencilla. Había que recuperar la estabilidad política, reconstruir la confianza entre los distintos actores sociales y devolver certidumbre a un estado profundamente polarizado.

Aceptó.

El 10 de octubre de 1992 asumió la gubernatura constitucional de San Luis Potosí con una convicción que definiría toda su administración: antes de construir obras materiales había que reconstruir el diálogo.

Aquella forma de gobernar permitió disminuir la tensión política y abrir un nuevo espacio para la convivencia democrática.

Un legado que trascendió su administración

Sin embargo, la pacificación política no fue la única aportación de aquella breve administración.

Durante su gobierno se impulsó la ciudadanización de los organismos electorales y se creó un Consejo Estatal Electoral integrado por ciudadanos independientes del gobierno y de los partidos políticos, una transformación que colocó a San Luis Potosí entre las entidades pioneras del país en la construcción de instituciones electorales autónomas.

En una época marcada por la desconfianza hacia los procesos electorales, aquella decisión representó mucho más que una reforma administrativa.

Significó comenzar a devolver credibilidad a las instituciones.

Por ello, la importancia de su gobierno nunca podrá medirse únicamente por el tiempo que permaneció al frente del Poder Ejecutivo.

El hombre de los acuerdos

Su paso por la gubernatura confirmó una cualidad que ya lo distinguía desde años atrás: la capacidad de relacionarse con personas de muy distintas ideas y trayectorias.

Podía conversar con empresarios, dirigentes políticos, periodistas, académicos, trabajadores y ciudadanos con la misma naturalidad.

Comprendía que la política no era un escenario para imponer, sino un espacio para escuchar.

Quizá por eso cultivó amistades que sobrevivieron a los cambios de gobierno, a las diferencias partidistas y al paso del tiempo.

Una de las más entrañables fue la que mantuvo con Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Se conocieron como compañeros en la Cámara de Diputados y desarrollaron una amistad que trascendió la vida política. Colosio visitaba su casa cuando viajaba a San Luis Potosí y Teófilo hacía lo mismo cuando coincidían en la Ciudad de México.

El asesinato de Colosio, en marzo de 1994, lo golpeó profundamente. No sólo había perdido a un político excepcional. Había perdido a un amigo.

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Mucho más que un servidor público

Después de concluir su responsabilidad como gobernador continuó participando activamente en la vida pública.

Al mismo tiempo siguió desarrollando sus actividades empresariales, convencido de que generar empleo también era una forma de servir a la sociedad.

Pero existía una faceta menos conocida.

La del joven apasionado por la literatura.

Durante varios años formó parte de la Sociedad Literaria Manuel José Othón, donde compartió inquietudes con escritores y poetas potosinos. Escribía poesía, asistía a reuniones literarias y encontraba en la palabra escrita un espacio distinto al de la política y los negocios.

Con el tiempo las responsabilidades crecieron y la literatura cedió terreno a la vida pública.

Sin embargo, aquella sensibilidad nunca desapareció.

Probablemente por eso conservó siempre una extraordinaria capacidad para escuchar, comprender y acercarse a las personas.

El hombre detrás de los cargos

Quienes convivieron con él recuerdan, antes que al gobernador o al senador, al padre de familia, al esposo, al hermano, al empresario cercano y al amigo generoso.

La familia ocupó siempre un lugar central en su vida.

Jamás olvidó el esfuerzo de sus maravillosos padres ni dejó de reconocer que nadie alcanza el éxito completamente solo.

Cuando hablaba del futuro de San Luis Potosí había un tema que lo preocupaba especialmente.

La pérdida de la esperanza.

Le dolía pensar en quienes se levantaban cada mañana sin oportunidades ni expectativas.

Decía que había que ayudarlos.

Que la obligación de quienes habían recibido más de la vida era abrir camino para los demás.

Esa preocupación revela quizá el rasgo más profundo de su personalidad.

Nunca dejó de pensar en el otro.

La huella que permanece

Cuando alguna vez se le pidió definirse, respondió que deseaba llegar al final de su vida con la tranquilidad de saber que no había dejado pasar ninguna oportunidad para servir a su familia, a la sociedad y a San Luis Potosí.

Años después, aquellas palabras terminarían convirtiéndose en el mejor resumen de su existencia.

Teófilo Torres Corzo cruzó muchas puertas.

La del Derecho.

La de la empresa.

La de la literatura.

La del Congreso.

La del Senado.

La del Palacio de Gobierno.

Pero quizá las más importantes fueron las puertas de miles de hogares y de incontables amistades que abrió gracias a su sencillez, su capacidad para escuchar y su permanente disposición para ayudar.

Falleció el 15 de octubre de 2023.

Su partida provocó una profunda conmoción en San Luis Potosí.

Empresarios, políticos de distintas generaciones, periodistas, académicos, amigos y ciudadanos acudieron a despedirlo.

Los homenajes oficiales reconocieron su trayectoria.

Pero el reconocimiento más importante permaneció en la memoria de quienes compartieron con él una conversación, un consejo o un gesto de solidaridad.

Porque los cargos terminan.

Los periodos de gobierno concluyen.

Las oficinas cambian de dueño.

Las empresas evolucionan.

Lo que permanece es la huella que una persona deja en la vida de los demás.

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LEGADO DEMOCRATICO DE TEOFILO TORRES CORZO

Indiscutible figura protagónica de la política potosina con su partida Teófilo Torres Corzo deja un vacío difícil de llenar aunque dejó un gran legado democrático no solo para San Luis Potosí sino para todo el país al constituirse en el primer gobernador estatal que procedió a la ciudadanización de los órganos electorales locales lo que ya se tomó como norma nacional.

Como destacado empresario y actor político, Torres Corzo se distinguió por su inclinación a despertar la vocación por la unidad de los potosinos principalmente en la etapa de turbulencias político- sociales que SLP vivió en décadas pasadas.

La sociedad potosina se cimbró fuertemente al divulgarse la noticia sobre el fallecimiento del que también fuera gobernador interino del estado de octubre de 1992 a mayo de 1993 cuyas obras de movilidad en varias colonias populares aún perduran luego de haber sido diputado federal y local trayectoria política que incluiría luego un periodo como senador de la república y otros cargos.

Conocido también como un hombre que nunca dejó de rendirle culto a la amistad y a demostrar que era un amigo generoso siempre dispuesto a tender la mano a quien le solicitara ayuda.

De ahí que con toda justicia, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, decidiera rendirle un homenaje de cuerpo presente en el patio principal del palacio de gobierno, al que asistió la clase política potosina en pleno, homenaje al que se sumaría el del senado de larepública que guardó un minuto de silencio en su memoria lo que también haría el congreso de la unión.

También, para darle el último adios, desfilaron por la funeraria en que se velaron sus restos, políticos, empresarios y amigos de toda la vida quienes no dejaron de lamentar que SLP perdiera a uno de sus personajes siempre interesado en servirle e impulsarle por el camino del progreso.

No obstante, no se dejaba de reconocer que dejaría como legado para fortalecer la transparencia y democracia electoral la ciudadanización de los órganos electorales locales, el antes Consejo Estatal Electoral que después se convertiría en el CEEPAC y que se reconoce como el antecedente del Instituto Nacional Electoral (INE) en un legado democratizador que dejó para siempre al estado y el país, para orgullo de los potosinos, descanse en paz.

¿Por qué forma parte de esta edición?

Porque Teófilo Torres Corzo entendió que el liderazgo no consiste únicamente en ocupar los más altos cargos públicos, sino en construir acuerdos, fortalecer instituciones y servir a la sociedad con responsabilidad y visión de largo plazo. Como empresario impulsó el desarrollo económico; como gobernador devolvió estabilidad a San Luis Potosí en uno de los momentos más difíciles de su historia; como legislador contribuyó al fortalecimiento democrático del estado; y como ser humano demostró que la amistad, el diálogo y la generosidad también pueden convertirse en una forma de hacer política.

Por esa razón, Expresión San Luis lo reconoce como uno de los grandes constructores del San Luis Potosí contemporáneo.